Un nuevo estudio de investigadores de Intermountain Health busca prevenir las muertes por opioides después de una cirugía ambulatoria mediante un control en el hogar
Los investigadores de Intermountain Health trabajan para prevenir una de las complicaciones graves, y potencialmente mortales, de los pacientes de cirugías ambulatorias a los que se les administran opioides para aliviar el dolor a corto plazo, mediante un simple dispositivo que puede salvar vidas.
Los opiáceos son un medicamento habitual en las cirugías. Si bien pueden ayudar a aliviar el dolor asociado a los procedimientos quirúrgicos, conllevan el riesgo de complicaciones incluso cuando se toman según lo indicado, como la depresión respiratoria inducida por opioides (OIRD), una condición médica que ocurre cuando un medicamento opioide suprime el impulso respiratorio.
Ahora, en un nuevo estudio realizado por investigadores de Intermountain Health, se ha descubierto que el uso de un simple dispositivo de control que supervisa el nivel de oxígeno en sangre puede alertar a los cuidadores de que el paciente puede no estar respirando bien.
A los pacientes hospitalizados se los controla para detectar señales de depresión respiratoria inducida por opioides. Sin embargo, los pacientes atendidos en centros de cirugía ambulatoria o cirugía en el día suelen regresar a su hogar menos de 24 horas después de la cirugía, e históricamente no han sido dados de alta con controles. Es posible que los seres queridos que suelen atenderlos no sepan reconocer cuando está ocurriendo una dificultad respiratoria.
En el nuevo estudio publicado en The Respiratory Care Journal, los investigadores de Intermountain Health descubrieron que incluir este simple dispositivo de control como parte del alta del centro de cirugía ambulatoria puede salvarles la vida a los pacientes de alto riesgo que toman opioides. El dispositivo de control alerta a los cuidadores de la depresión respiratoria inducida por opioides, lo que permite ofrecer una buena atención médica de emergencia.
De hecho, en el caso de un paciente que se inscribió en el estudio, un familiar recibió la alerta de depresión respiratoria y pudo administrarle naloxona, un fármaco de reversión de opioides, a tiempo para salvarle la vida.
“Solemos enviar a los pacientes a su hogar con cuidadores sin formación que quizá no sepan qué hacer o cuáles son las señales que pueden indicar una depresión respiratoria inducida por opioides”, afirma el Dr. Robert Mazzola, investigador principal del estudio y director médico sénior de los Servicios del Sueño de Intermountain Health. “Descubrimos que podemos salvar vidas con un simple dispositivo pulsioxímetro de control que se encuentra disponible en el mercado”.
En el estudio, se incluyó a pacientes que se sometieron a una cirugía ortopédica ambulatoria en Intermountain Orthopedic Specialty Hospital entre septiembre de 2019 y octubre de 2020 y que tenían un alto riesgo de desarrollar depresión respiratoria inducida por opioides.
Entre los factores de riesgo, se encontraban las señales del síndrome de apnea del sueño no diagnosticado (como ronquidos, cansancio, presión arterial alta, índice de masa corporal alto) o el síndrome de apnea del sueño confirmado, sin una máquina de presión positiva continua en las vías respiratorias (CPAP) para asistir la respiración al dormir.
Se envió a estos pacientes a su hogar con un dispositivo de control que mide la cantidad de dióxido de carbono que exhala el paciente y los niveles de saturación de oxígeno.
Luego, los cuidadores en el hogar, que suelen ser amigos o familiares, observaron el sueño y el descanso del paciente durante cuatro días. Previamente, habían recibido formación en el hospital sobre cómo actuar si sonaba una alarma y también naloxona, un medicamento para revertir la sobredosis, e instrucciones sobre cómo y cuándo utilizarlo.
De los 359 pacientes de los que se registraron datos, 26 necesitaron recibir tratamiento en la sala de emergencias debido a una alarma del dispositivo de control de nivel bajo de saturación de oxígeno.
De esos pacientes, 14 tuvieron depresión respiratoria relacionada con opioides y/o eventos relacionados con estos, y a uno se le administró naloxona, lo que probablemente le salvó la vida.
A un segundo paciente, se le diagnosticó un ataque al corazón inducido por opioides en la sala de emergencias después de que el cuidador en el hogar respondiera a la alarma del dispositivo de control. A un tercero, se le diagnosticó insuficiencia renal inducida por opioides, que necesitó diálisis y una estadía en la unidad de cuidados intensivos (UCI).
Tres pacientes sufrieron complicaciones relacionadas con la cirugía, como una embolia pulmonar. Los pacientes acudieron a la sala de emergencias según lo indicado. Si bien esto no estaba relacionado con los opioides, los pacientes y sus cuidadores buscaron atención debido a las alarmas de bajo nivel de saturación de oxígeno.
“La muerte por depresión respiratoria inducida por opioides no debe ser la única inquietud de los pacientes de alto riesgo a los que se les recetan opioides para el dolor. También puede haber daños hipóxicos en los órganos, y una identificación más temprana permite una intervención más oportuna. Pudimos identificar a aquellos pacientes diagnosticados en la sala de emergencias con eventos relacionados con opioides y/o depresión respiratoria inducida por opioides”, afirmó Kim Bennion, MsHS, coautora del estudio y directora de investigación de los Servicios Clínicos de Atención Respiratoria de Intermountain Health.
“Gracias a un simple pulsioxímetro que se puede usar en el dedo, pudimos controlar esta situación de forma eficaz y hacer que el paciente y/o su cuidador en el hogar tomen medidas”, agregó Bennion.
Además, los investigadores descubrieron que los incidentes que obligaban a los pacientes a acudir a la sala de emergencias sucedían cerca de 1,8 días después de la cirugía, más tiempo que el período de 24 horas que se suele identificar como el momento de mayor riesgo para la depresión respiratoria inducida por opioides.
Por muy prometedor que fuera el uso de un pulsioxímetro, el estudio también demostró que medir los niveles de dióxido de carbono con una cánula nasal es todo un reto en el hogar.
Los investigadores descubrieron que el dispositivo podría activar falsas alarmas al cabo de unas 12 horas debido a problemas de absorción de la humedad. Si bien fue un éxito en el hospital, el hogar era un entorno no controlado que pudo haber dado lugar a alarmas erróneas.
“Nuestro estudio demuestra la importancia de utilizar tecnología en el hogar para observar a estos pacientes y para ayudar a que los cuidadores, ya sean seres queridos o amigos, se sientan más seguros”, afirmó el Dr. Mazzola.
Bennion, que perdió a dos familiares por depresión respiratoria inducida por opioides, ha trabajado con legisladores estatales en una resolución que insta a legisladores estatales, hospitales, médicos e investigadores médicos a concienciar sobre los riesgos de tomar opioides, incluso según lo indicado, y sobre la necesidad de los controles en el hogar para identificar la depresión respiratoria inducida por opioides.
La resolución de Utah también recomienda que los médicos den de alta a los pacientes después de una cirugía con un pulsioxímetro cuando se recetan opioides.
Intermountain Research Foundation financió el estudio, y Intermountain Health Pharmacy Clinical Services proporcionó la naloxona.
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