Los médicos de Intermountain Health realizan el procedimiento quirúrgico número 100 para mejorar la vida de los pacientes con epilepsia mediante el uso de implantes cerebrales de alta tecnología para reducir las convulsiones
Los neurólogos de Intermountain Health celebran un hito importante: la cirugía número 100 para la implantación de un dispositivo innovador que está demostrando ser un gran éxito a la hora de reducir las convulsiones en pacientes con epilepsia focal.
El dispositivo de neuroestimulación adaptativa (RNS, por sus siglas en inglés), fabricado por Neuropace, utiliza electrodos colocados en la superficie cerebral o en zonas más profundas del cerebro para monitorear las ondas cerebrales las 24 horas del día, los 7 días de la semana.
Cuando el dispositivo detecta una actividad anormal, envía rápidamente un impulso que impide que se propague y se convierta en una convulsión. Algunos estudios han demostrado una reducción del 82 por ciento en el número de convulsiones de los pacientes.
Los médicos de Intermountain Medical Center en Murray, donde se ha implantado el dispositivo, ya están observando resultados que cambian la vida de los pacientes con epilepsia, la mayoría de los cuales no habían respondido a otros tratamientos en el pasado.
“Esto está marcando una diferencia increíble en las vidas de las personas que llevan años sufriendo convulsiones y para las que otros tratamientos no han funcionado”, afirmó el Dr. Jeff Bigelow, director médico de sistemas de electroencefalogramas (EEG) en Intermountain Health y neurólogo de Intermountain Medical Center, quien se especializa en el tratamiento de pacientes con epilepsia y trastornos convulsivos. “Ver estos niveles de mejora en el control de las convulsiones y en la calidad de vida en general resulta muy alentador tanto para nosotros como para nuestros pacientes”.
Los estudios a largo plazo muestran que 3 de cada 4 pacientes a los que se les implantó el dispositivo presentan una reducción del 50 por ciento o más de las convulsiones. Otros estudios demostraron que la reducción promedio de las convulsiones alcanzó hasta un 82 por ciento al cabo de tres años o más. La batería del dispositivo tiene una duración de hasta 10 años.
Whitney Wilkinson, de Sandy, padece epilepsia desde los 12 años y ha pasado por años de tratamientos y múltiples cirugías para intentar controlar sus convulsiones.
Hace cinco años, los neurocirujanos de Intermountain Medical Center le hablaron sobre el dispositivo de RNS y sobre cómo podría ayudarla. Desde entonces, ha tenido una reducción drástica de sus convulsiones.
“Literalmente tengo una computadora en mi cerebro que monitorea la actividad las 24 horas del día, los 7 días de la semana, aprende a detectar las convulsiones y las detiene milisegundos antes de que se produzcan”, afirmó Wilkinson. “Gracias a este y a otros tratamientos que me han proporcionado mis médicos, me siento con confianza para viajar por el mundo por mi cuenta y llevar una vida normal a pesar de la epilepsia”.
Wilkinson también puede enviar datos desde su dispositivo para que los médicos puedan ajustarlo en tiempo real y controlar mejor sus convulsiones. Todo esto se lleva a cabo sin que los neurocirujanos tengan que volver a intervenir quirúrgicamente en el cerebro.
Desde que se obtuvo la aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) en 2013, los dispositivos de RNS se han utilizado para tratar la epilepsia focal, un trastorno convulsivo que se origina en una zona específica del cerebro y que puede extenderse provocando síntomas más graves.
Los primeros síntomas de la epilepsia focal pueden manifestarse como espasmos en una extremidad o una mirada perdida y confusa.
La epilepsia generalizada se origina en ambas partes del cerebro y puede provocar síntomas más graves, como convulsiones y pérdida de conciencia. Tras el éxito reciente de los dispositivos de RNS, la FDA está estudiando ahora si pueden utilizarse para tratar esas afecciones.
“Después de ver el éxito en la reducción de los síntomas de nuestros pacientes, tengo la esperanza de que esto pueda ser una opción para cualquier paciente con formas de epilepsia difíciles de tratar”, afirmó el Dr. Bigelow. “Para muchos pacientes, el miedo a no saber cuándo se producirá una convulsión ni cuál será su gravedad les provoca una ansiedad constante en su vida, y queremos cambiar eso”.
El Dr. Bigelow señala que los dispositivos tardan algo de tiempo para alcanzar su máximo potencial. Deben monitorear los síntomas y adaptarse para satisfacer las necesidades específicas de cada paciente, lo que puede tomar entre uno y tres años.
La Clínica de Epilepsia de Intermountain forma parte del Instituto de Neurociencias de Intermountain Medical Center. El programa se especializa en el diagnóstico y el tratamiento de la epilepsia y los trastornos convulsivos en adolescentes y adultos, y es un centro de epilepsia de nivel 4 para adultos, la designación más alta otorgada por la Asociación Nacional de Centros para la Epilepsia (NAEC, por sus siglas en inglés).
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