Butte, Mont.,
19
February
2025
|
16:51 PM
America/Denver

Después de 6 años de dolor, una cirugía de rodilla de un experto le devuelve el alivio y la alegría a una mujer de Montana

Meg w grandkids

Un grupo de niños exaltados corren alrededor de su abuela; tienen una energía rebosante y contagiosa. Se nota que les encanta estar en su casa. La visitan tres veces a la semana.

Su abuela, Meg Bristol, se levanta y se agacha para ayudarlos a buscar bocadillos, servirse agua o tomar los juguetes que quieren. Luego, los apoya sobre su regazo para contarles un cuento. Los movimientos necesarios para recorrer las líneas rectas que la rodean son básicos (inclinarse, caminar, subir las escaleras), pero los hace con intención y gratitud.

“El último año y medio no pude hacer casi nada. El dolor que subía hasta la cadera a causa de la rodilla era insoportable”, afirmó Bristol. “No podía salir a caminar con los niños. No podía realizar ninguna actividad al aire libre, como jugar béisbol o correr. Era horrible”.

Meg es una mujer activa que, periódicamente, camina 2 millas (3.5 km) por día. Además, le gusta pescar, hacer senderismo y realizar distintas actividades con sus nietos. Sin embargo, no pudo participar de dichas actividades durante un año y medio debido al dolor. Los síntomas aparecieron después de una cirugía de reemplazo de rodilla previa, y no estaba segura de qué podía hacer para recuperar sus niveles anteriores de actividad.

Cuando un paciente se somete a un reemplazo de rodilla por primera vez, los médicos lo llaman reemplazo primario. El cirujano ortopédico hace una incisión en la parte frontal de la rodilla y recorta el extremo del hueso.  Se adhieren rótulas de metal al extremo del fémur y sobre el hueso de la canilla. El procedimiento es similar a la adhesión de una corona de porcelana sobre la muela. Un revestimiento de plástico entre las dos partes de metal funciona como el nuevo cartílago del paciente.

Sin embargo, el reemplazo de rodilla de Bristol no salió como se esperaba. Después del primer reemplazo, una de las varillas le fracturó el fémur. En ese momento, se dio cuenta de que necesitaba la ayuda de alguien excepcional.

Programó una consulta con Christopher Stenger, MD, un cirujano ortopédico en el St. James Hospital de Intermountain Health en Buttle.

“Cuando vi a Meg en el consultorio, supe que algo andaba mal porque sentía dolor en un área específica”, explicó, refiriéndose al dolor que subía hasta la cadera.

“Cuando recibí la radiografía, era evidente que había tenido lo que conocemos como fractura periprotésica, una fractura del fémur, el hueso que rodea a la prótesis. Es un problema agobiante porque requiere una cirugía bastante grande”.

La “cirugía grande” implica realizar una incisión larga, a través de capas de piel, grasa y músculo, para exponer el fémur. Luego, se debe separar el músculo del hueso y colocar una placa grande y tornillos que abarcan desde la rodilla hasta la cadera. El tiempo de recuperación puede duplicar el del reemplazo de rodilla primario.  Además, el paciente no puede ejercer peso sobre ella las primeras 8 a 12 semanas, lo que limita la movilidad de manera significativa.

Bristol siguió adelante con el plan que había acordado con el Dr. Stenger. En primer lugar, quitó la prótesis. Luego, colocó una prótesis más grande, cuyas varillas abarcaban el fémur y la tibia. Es una cirugía más compleja que el primer reemplazo de rodilla, ya que la operación lleva más tiempo, y la recuperación aún más.

Ahora, Bristol terminó las sesiones de fisioterapia y afirma que siente que por fin ha recuperado su vida después de seis años de dolor. Han pasado seis meses de la cirugía y, ahora, puede caminar entre 2 y 3 millas (3.5 y 5 km) sin problemas. Está particularmente ansiosa por hacer senderismo este verano.

El Dr. Stenger presenció cómo Bristol caminaba sin la ayuda de un andador o bastón.

“Significa muchísimo para mí ver a mis pacientes en movimiento en la comunidad después de una cirugía”, afirmó Stenger.  “Pueden hacer las cosas que quieren, y eso es lo que más me importa. Por eso me dedico esto”.

Bristol afirma que todos en Butte son muy afortunados de tener a Stenger.

“Es muy, muy bueno”, dijo Bristol.  “Siento que salvó mi pierna e hizo que esté de la manera en la que está hoy”.