Camino al triunfo: Estudiante de Hurricane High con parálisis se rehabilita para caminar al escenario y recibir su diploma
Entre los estudiantes graduados de 2024 que recibieron sus diplomas en la escuela secundaria Hurricane High School, el camino de Madison Gill fue inigualable. Dos años después del accidente que la dejó con parálisis, siguió un camino arduo de fisioterapia intensiva, con varios altibajos, el apoyo de cuidadores increíbles y el compromiso inquebrantable de Gill con ella misma. Su determinación culminó en una caminata triunfante por el escenario de graduación para recibir su diploma de secundaria.
En el verano de 2022, un accidente dejó a Madison, conocida por sus afectos como “Madi”, incapaz de caminar. Luego de un día de saltos de gran altura, risas y música con amigos en el embalse Sand Hollow al sur de Utah, ella se encontraba en el asiento trasero cuando la camioneta se volcó. Gill, quien no llevaba el cinturón de seguridad, fue expulsada por la ventana trasera del lado del acompañante.
Aún recuerda el impacto, la sensación de estar tendida fuera de la camioneta y la presencia reconfortante de un policía, hasta que perdió el conocimiento y despertó en una habitación de hospital con su madre, Bridget, a su lado.
“No podía mover las piernas. Recuerdo que lloraba y lloraba mientras le pedía perdón a mi mamá”, dijo Gill. Fue ingresada al Intermountain St. George Regional Hospital con fractura espinal T-12, fractura de muñeca, de tobillo y otras lesiones.
Gill, quien era porrista en el momento del accidente, pasó meses en el hospital y en rehabilitación como paciente internada luego del hecho. Aunque fue difícil, recuerda la amabilidad y la atención de los involucrados en su tratamiento. Momentos como la celebración de su cumpleaños con una breve visita al centro comercial organizada por sus cuidadores y una fiesta pequeña con pastel en la sala de conferencias son días con un significado profundo para ella.
Cuando fue momento de volver a casa, recuerda haber practicado entrar y salir del auto con varios días de anticipación. “Es más difícil de lo que creen”, dijo Gill entre risas mientras recordaba el proceso de lo que una vez fue algo que nunca tuvo que pensar dos veces.
Su madre y su hermana se convirtieron en cuidadoras certificadas para apoyar a Gill a medida que se adaptaba a su nueva vida en casa. Pero la vida tuvo otro giro inesperado: la pérdida de uno de sus mejores amigos en un accidente de alpinismo, lo que la llevó a una depresión que afectó su progreso.
Pasaron varios meses antes de que Gill decidiera intentarlo de nuevo. En agosto de 2023, necesitaba levantarse para darle algo para su sobrino.
“Di cuatro pasos”, dijo Gill. Esos cuatro pasos fueron importantes, ya que fue allí cuando decidió dedicar tiempo a volver a caminar. Expresó su deseo de volver a hacer fisioterapia y su madre sabía a quién llamar: Tyson Winder, un fisioterapeuta de la Hurricane Physical Therapy Clinic de Intermountain, que trabajó anteriormente con su familia.
“La meta que ella planteó fue que quería caminar por el escenario el día de su graduación”, dijo Winder sobre la primera reunión que tuvieron en enero de este año.
Gill y Winder comenzaron a trabajar. Primero, necesitaba una fusión de tobillo para combatir algunos de los problemas que experimentaba. Luego de ese procedimiento, Winder pudo empezar y la impulsó a ganar confianza y habilidad.
Winder dijo que se enfocó en que el proceso no sea tan complejo. Literalmente se trataba de entrenar el cuerpo para dar pasos, trabajar con la atrofia, analizar el movimiento de su cuerpo y la forma en la que sus lados rotaban. Juntos dieron pasos pequeños y, en solo unos pocos meses, logró dar 100 pasos.
“Tyson es mi mejor amigo. Es la persona que me motiva cuando lo necesito. No me consiente ni me trata como un bebé. Es una gran razón por la que caminaré por el escenario de graduación”, dijo Gill.
A medida que se acercaba la semana anterior a la graduación, planearon “la caminata”, incluso fueron al campo el día anterior para practicar. Analizaron el escenario y los pasos precisos, con la esperanza de lograrlo. Winder reservó su agenda y dijo que no se lo perdería.
Winder le hizo un último pedido a Gill: caminar junto a ella en el escenario.
El día de la graduación llegó el 22 de mayo de 2024. Acompañada por una multitud que la apoyaba, que incluía a su familia, amigos, cuidadores, los policías del accidente, administradores escolares y compañeros, Gill cruzó el escenario de graduación con confianza y aceptó su diploma mientras Winder se encontraba a su lado.
Gill logró lo que una vez creyó que era imposible. Cada paso, cada movimiento, cada uno de esos 105 pasos representó un momento de crecimiento personal, una persona que la apoyó durante su camino, el coraje y la confianza con la que enfrentó los desafíos y el futuro que tiene por delante.
Una vez que Gill supo que podría caminar por el escenario, le dijo a Winder que él era la persona en la que más confiaba para ayudarla y le preguntó si estaría a su lado cuando ella aceptara su diploma.
“Significó mucho para mí que ella confiara tanto en mí”, dijo Winder. “Ella era una porrista cuyo mundo se puso patas para arriba, confió en nuestra ayuda y fue un honor estar con ella en un momento así. En verdad fue un gran honor”.
Gill dijo, “Caminar por el escenario de graduación fue un gran alivio porque significa que realmente me gradué de la secundaria. La escuela fue un desafío, incluso antes del accidente. Y el año siguiente fue aún más difícil. Pero cuando llegó el último año, estaba decidida a terminarlo fuerte y caminar por el escenario. En ese momento, todo en lo que podía pensar era, 'No te caigas, no te tropieces, solo hazlo'. Y lo hice”.
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